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La torre del Hotel Presidente con su casi olvidada elegancia se ubica en la Avenida de los Presidentes. Pero no deje que este comentario le desanime. Es este un encantador oasis cuya proximidad al Malecón le otorga otro punto a su favor si es usted de los que disfrutan las azules y frescas tardes sentado en este muro contemplando el mar más allá de sus olas, con una cerveza bien fría en una mano y la otra sosteniendo la de un preciado amigo o amiga.
Justo frente a una de nuestras favoritas excentricidades de La Habana: “el monumento a los zapatos”. Este consiste en un macizo pedestal sobre el que se inclina una bien dotada muchacha envuelta en una túnica y en la cima tan solo un diminuto par de zapatos de bronce que pertenecían a la estatua del primer presidente de la República de Cuba, Tomas Estrada Palma, cuyo anhelo de anexión de Cuba a los Estados Unidos provocó que esta estatua fuera removida de manera nada ceremoniosa dejando apenas en su lugar los mencionados zapatos. Un monumento a los zapatos podría parecer precisamente lo más apropiado en La Habana, una ciudad donde casi todos sus habitantes poseen una extraordinaria pasión por la compra de calzado y donde se puede encontrar más peleterías por kilómetro cuadrado que en cualquier otro lugar del mundo que conozcamos.
Pero no divaguemos. El Hotel Presidente por dentro es impresionante, con un amplio lobby enchapado en mármol, lleno de antigüedades y sorprendentes candelabros. Una multitud normalmente lo atraviesa en su ir y venir, tomando un café o un cocktail, reuniéndose o trabajando en pequeñas mesas. Un piano, muebles de estilo Luis XV, cortinas con pliegues muy bien elaborados y un par de búcaros japoneses del siglo XIX de casi un metro de alto colocados sobre pedestales con incrustaciones de nácar. Atención a los padres: este no es un ambiente aconsejable para niños pequeños. Temblamos de tan solo imaginar el terrible estrago que podría causar la presencia en un lugar como este de los siempre intranquilos infantes.
Otra de las sofisticadas atracciones del Presidente es el elegante restaurante con un prometedor menú, otro amplio restaurante buffet con comida más ligera y la también elegante piscina que luce particularmente atractiva cuando es iluminada en la noche. El décimo piso del hotel está reservado para clientes privilegiados. Si necesita tranquilidad, paz y un tratamiento especialmente esmerado pida una habitación o una de las maravillosas suites de este piso. Al momento de escribir estas líneas como consecuencia de un huracán el agua del mar ha inundado los alrededores del hotel causando enormes daños a los árboles, arbustos y el césped, haciendo perder la habitual exhuberancia de la vegetación. Pero el calor, el húmedo verano cubano habrán de devolver al lugar su belleza.
© 2009 Nigel Hunt
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 Acceso a internet
 Aire acondicionado
 Alquiler de autos
 Aparcamiento
 Buró de Información Turística
 Buró de taxis
 Cafetería
 Calle muy concurrida
 Cambio de moneda
 Cerca de discotecas
 Cocina internacional
 Discoteca
 Edificio histórico restaurado
 Elevador
 Facilidades para discapacitados
 Fax
 Galería
 Lavanderia
 Lobby bar
 Malecón a menos de 5 min
 Masaje
 Personal Multilingue
 Piscina
 Restaurante
 Sala de Televisión
 Se aceptan tarjetas de crédito Visa y Mastercard (que no sean emitidas por bancos norteamericanos)
 Seguridad - Personal de Seguridad Uniformado 24 horas
 Servicios médicos
 Snacks bar en la Piscina
 Solarium
 Telefonía Nacional e Internacional
 Terraza
 Tienda de souvenirs
 Tiendas a menos de 2min
 Voltaje 220/240
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